- La mediatización del cuerpo desnudo en performances musicales de technofolklore.

 ¿Qué elementos conforman la concepción de la desnudez, su búsqueda y evitación en las performances de agrupaciones de mujeres o cuerpos de baile en producciones de techno focklore?


¿Pueden convivir el canon de la sacralización y prohibición de la desnudez provenientes del canon judeocristiano con la sexualización o hedonización de la desnudez en el canon pagano?


¿Se ha generado un canon en torno a la desnudez en estas performances?


La algarabía de la fiesta popular permite, en el sentido más carnavalesco licencias en cuanto a lo que sucede en el espacio de la fiesta. Tal es el caso de la desnudez, las expresiones artísticas siempre han sido una excusa para desbordar el ánimo a través de lo sinuoso, pero gracias al potencial áurico de la obra o performance se mantiene cierto control y disciplinamiento, claro, pocas veces hay desnudez completa, pero se busca, se insinúa, se reemplaza con la ilusión de desnudez, los vestuarios logran estas situaciones. Una lectura de estos vestuarios y la complementación de las músicas a las que sirven de complemento performativo puede ser un buen punto de partida para el análisis, otro es desde luego el baile, la sucesión de posturas que significan tanto en el contexto como en el estudio de los cánones clásicos y originarios de estos estilos musicales capaces de generar o convenciones o signos con sus respectivos significantes. Incluso el feedback del público como mirada del espectador se puede analizar.

Durante los años 80’s en el Ecuador los programas de variedades tuvieron un brillo particular, uno de los que más destacan fue Chispasos, escenario en que se consolidaría una pareja artística de gran renombre en la música popular de este país, Jazmin y Gino Falconí. Jazmín asistía como artista en un número de variedades, práctica frecuente en estos programas en que se consolidó la explotación de la imagen del cuerpo femenino en la producción nacional, práctica que continuó con altos y bajos por varias décadas y que hoy en día continúa. Jazmin “La tumbadora” hizo carrera musical junto con su pareja y en definitiva esposo, y su sensualidad acompañaba las performances, y desde luego era un estilo que se convirtió en tendencia, sin mayores novedades hasta finales de la década del 90 en que el panorama de la música techno folklorica cambiaría radicalmente, aparece Sharon “La hechicera”, una joven de guayaquileña recordada por potencia en el escenario, tanto en voz como en presencia física, que propondría un giro en la estética es esta música orientada a mostrar un poco más, a jugar con el desnudo o su insinuación de maneras cada vez más explícitas, hecho que por supuesto fue capitalizado por los medios y que marcaría escuela, desde luego entraría a competir con propuestas ya consolidadas como las de Jazmin, se recuerda mucho la rivalidad mediática de la que se hablaba estas dos artistas que fue un motivo frecuente durante años en la industria del espectáculo. Cabe destacar que el cuerpo de los hombres también era objeto de exhibición y canonización, el bailarín con el torso desnudo, con tipo musculoso era omnipresente en las coreografías masculinas.  

 

 

 

Además de los programas de variedades que tuvieron gran fuerza también en los 90’s y 2000’s, especialmente las telerevistas de las tardes, como A todo dar y similares en canales generalistas principales de vhf de la TV de este país,, canales enteros, especialmente de UHF dedicaron un buen porcentaje de sus contenidos a promocionar y difundir esta música, ejemplos claros fueron el extinto Canal 13 que se dedicaba mayoritariamente a la música nacional, Teleandina canal 23, aún vigente, Canal 40, Televisión Canal 25, Telesucesos canal 29.

 



Al observar esta tendencia la propia Jazmin incorporaría nuevos vestuarios a sus cuerpos de baile, y otras agrupaciones también muy fuertes como Tierra canela, Candelo y son y muchas más irían adaptando estas propuestas a su performance. Es curioso que en el contexto de las fiestas patronales de un lugar, que son de motivo religioso, se pudieran admitir estas performances, pero desde luego podemos reconocer que hay una dialéctica entre censurar y disfrutar de la ruptura de esa censura, un juego entre los págano y lo sacro que se manifiesta con mucha notoriedad en lo carnavalesco de las fiestas populares de nuestro país, que son precisamente espacios mestizos,atravesados por la moral judeocristiana, pero que contienen en sí la resiliencia de otras culturas y claro, al entrante ola globalizadora del hedonismo capitalista. 


Evidéntemente no se puede mostrar un espectáculo de desnudos en una fiesta pública, pero sí se puede insinuar la desnudez, reducir los vestuarios, jugar con el color y las texturas para revelar desde el disfrute del cuerpo desnudo en su conjunción con la danza, y a su vez censurar hasta los límites de lo moralmente tolerable. 


Las performances que complementan estas presentaciones musicales tienen en la actualidad unas características comunes que con ciertas variaciones menores se han mantenido durante las últimas dos décadas, unos vestuarios que juegan con la ilusión de desnudez, generalmente de colores y texturas brillantes, los cuerpos de las bailarinas suele ser bastante voluptuoso en el sentido más general, aunque no con estéticas más europeizadas, no son cuerpo perfectamente definidos o esculpidos y extremadamente delgados, como en las modelos o bailarinas de la industria cultural mundial más mainstream, sino cuerpo más reales. Los bailes combinan coreografías al unísono con pasos alegres y movimientos fuertes con movimientos sensuales que refuerzan la voluptuosidad de las bailarinas, un movimiento característico es el popularmente conocido “paso de technocumbiera”, presente en casi toda coreografía, que consiste en una inclinación de la bailarina hacia adelante seguida de su inmediato retorno a su posición inicial en un solo movimientos que genera una notoria agitación de su cabellera.
Buscando los orígenes de este paso no pude localizar su forma en el canon de las danzas clásicas o contemporáneas, movimientos similares pueden darse en danzas tradicionales de los andes, aunque con otra intención que los separa enormemente de esta expresión, pero indagando en las producciones de años anteriores encontré una versión germinal del paso, más suave, en el videoclip de La Tumbadora, interpretada por Jazmin, donde los bailarinas no se inclinan por completo hacia adelante, pero si agitan la cabellera, dando mayor énfasis a hacer un empuje de cadera hacia atrás en un estilo que coquetea brevemente con el burlesque (00:42) .


Aunque muchas performances no acuden de esta manera tan exacerbada a dar presencia a la piel el paso aparece muy presente, y de manera más discreta la ilusión de desnudez, Milena Pikerman es un ejemplo, mientras que ella usa un vestuario más bien discreto, el de su cuerpo de baile es menos revelador que el de otros grupos, aunque sí acude a las formas habituales en estas performances. Da la impresión de que conforme se acerca más la música a los ritmos tropicales la performance es más reveladora y en músicas más cercanas a los ritmos andinos es menos, llegando a casos en los que el cuerpo de baile danza bailes tradicionales, con vestimenta propia de estos y que distan por completo de las expresiones antes descritas, claro, estas performances se explotan mucho menos que las que tienen al desnudo como elemento llamativo.

Una de las bailarinas ejecuta en paso característico en el minuto 01:36 Sin embargo lo anterior no es una regla y de hecho las dinámicas de lo global y la ruptura de fronteras que implica, puede generar estéticas inesperadas, en ese sentido, en ejemplo con una mixtura muy curiosa, Las Venus es un grupo femenino de Guayaquil, que ha hecho esta canción que es una adaptación de un yumbo (ritmo andino) al techno folklore. Llama la atención los trajes que usan en este videoclip y en muchas de sus presentaciones en vivo que es de un color que se mezcla con la piel, además de ya ser pequeño, y que genera una fuerte ilusión de desnudez cimpleta, complementada con ciertas poses y gestos de las cantante que sugieren sensaulidad.

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